55)EL CAMPO LANGUIDECE.. SALVÉMOSLO
Hoy Viernes 4 de Septiembre del 2015, los salmantinos ya están preparando sus mejores enaguas, por las señoras; el traje de Domingo los caballeros y niños, sin olvidar a las niñas que ya tienen preparados sus zapatos de charol bien lustrados para acompañar a su mejor vestido. ¿Y por qué..? Porque las Feriaas y Fiestas ya están a la vuelta de la esquina.
¡Ah, ustedes disculpe, estimado lector..! Es que mi mente está en regresión a los tiempos en los que mi padres eran jovenes, y yo pequeño; aunque he de reconocer, que las enaguas también las conocí aunque fuera en un baúl, sabiamente recogidas y salvaguardadas de la polilla por las abuelas de antaño, porque el animalito alado era muy dada a fastidiar los tesoros textiles de nuestros antepasados, porque estas prendas eran usadas en contadas ocasiones para asistir a celebraciones,eso sí, tras dejar aviadas la vacas y las faenas en el campo.
Estoy en regresión porque esta mañana a las puertas del Recinto Ferial de Salamanca he podido ser testigo de una imagen que no debería haberse dado, ni ayer, ni hoy; pero tampoco en el mañana del futuro del campo agrícola y ganadero.
No puedo entender, siendo hijo y nieto de agricultor y ganadero, cómo pueden estar los abnegados trabajadores de nuestro campo en pie de lucha para reinvidicar ciertas políticas agrícolas y ganaderas a nuestra Administración, sea de la índole ideológica que sea, pues este sector debería estar mimado por ser el que aprovisona nuestras despensas.
Se me ha hecho un nudo en el estómago al ver a familias enteras venidas de distintos puntos de España para manifestarse donde sabían que iban a estar la " crème de la crème" de la Política Agrícola y Ganadera Nacional y Autonómica, pues hoy se inaugura "Salmaq 2015" en donde la maquinaría más moderna para labrar los campos, y la ganadería más selecta están expuestas durante varios días.
Los ganaderos y agricultores se manifestaban para reinvidicar un precio unitario de la leche, superior a 0'30 céntimos de euro. Pues en la actualidad algunas fábricas compran al ganadero su producción láctea por 0.26 céntimos de euro, cantidad que no llega a cubrir los costes de estos trabajadores de sol a sol en nuestros entornos rurales.
En esta convocatoria también se encontraban agricultores, pues todos ellos, como trabajadores de nuestro campo, sean en sus tierras, como en sus ganaderías, también querían hacer llegar a las autoridades las necesidad de promover el consumo de productos españoles para que las familias actuales que viven de las tierras y del ganado puedan mirar con optimismo al futuro por saber que sus hijos, si así lo desearan, pudiesen continuar con su actividad económica.
Hemos de recordar que muchas explotaciones agrarias y ganaderas son explotadas por generaciones familiares dedicadas al campo desde tiempos inmemoriales.
Allá por los años '80 quien escribe jugaba con rastrillo, un tractor y su remolque de plástico en miniatura. Con el rastrillo diseñaba y araba mis tierras imaginarias en la arena de la calle frente a mi casa. Y con la palma de la mano "cosechaba" los surcos de arena que había dejado el ratrillo, para una vez cargado mi remolque de juguete, imitar el sonido del tractor para llegar a mi era particular de juego de niño.
Estaba ilusionado porque mi padre, viendo que me tiraba la conducción del tractor, un día con 5 años, me subió por primera vez a sus rodillas para que viera la panorámica desde la cabina mientras íbamos a las tierras de mi abuelo a realizar las distintas tareas agrarias. A medida que fue creciendo, mi progenitor me fue enseñando los distintos aperos para levantar las pajas tras la siega, arar a vertedera, pasar los cultivadores, sembrar, abonar y fumigar. Como teníamos cerdas de cría en el corral de casa, los excrementos o basuras los llevamos al muladar de la era en carretillo. Y desde allí, una vez asentada la basura durante meses, la cargábamos en el remolque a mano, lo trasladabamos con el tractor para esparcirlo en la tierra. ¡Mejor abono, por natural en la vida era el estiércol de cerdos, y vacas...! Quizás por ello también limpiábamos a un vecino ganadero dedicado a la explotación láctea de las vacas sus cuadras para aprovechar la inmundicia vacuna para esparcir un nuestras parcelas agrarias.
Así fui creciendo, y cuando marché a estudiar fuera, en mis vacaciones mi padre se preocupaba porque no olvidara lo aprendido, y sobre todo por aquello de que las manos de señorito, según sus palabras, no perdieran la pasión por los callos, que bien me los producían las orcas, palas, azadas...etc. En aquellos tiempos, hasta los camiones de cereal los cargábamos en la era, tras la cosecha a mano, empujando con palas de madera el grano al sinfín impulsado por el aceite hidráulico del tractor. También molíamos el grano en la era, para una vez ensacado el pienso, cargarlo y descargarlo en las paneras, a hombro, quedando la espalda requeante hasta el siguiente viaje. Todo este trabajo lo aprendí y realicé al lado de mi padre, y que orgulloso me siento hoy en día de ello, pues ningún trabajo me impone, porque se que puedo con ellos, aunque al principio me cueste sudor y lágrimas.
No quiero olvidar, que en aquellos años los niños y niñas, mandados por nuestras madres, a eso de las ocho de la noche, llegábamos con la "lechera" de plástico o metálica, a comprar la leche a los ganaderos del pueblo. Aquella leche, tenía que ser colada por las gladiadoras del hogar porque llegaba en algunas ocasiones hasta con los pelos de la misma vaca para poder ser cocida y posteriormente degustada.
Aquellos niños y niñas del ayer, hombres y mujeres en la actualidad ya maduros, quienes crecimos al lado de agricultores y ganaderos fuimos muy felices, y bien nos enseñaron lo que era trabajar en el campo, quien no olía a basura porcina, lo hacía a bovina.
Y ahora casi cuarenta años después estamos observando como los hijos o hijas de agricultores y ganaderos de hoy, que querrían seguir, o tienen el sueño de proliferar con los adelantos mecánicos y técnicos en el oficio de sus padres, pero no pueden cumplir con ese deseo porque se ven impotentes ante los rendimientos económicos que dan las explotaciones ganaderas y agrícolas, porque ni si quiera dan para cubrir los gastos de producción, cuanto más para vivir una futura familia.
Esta mañana en esa manifestación conocí a Rubén (21 años) y Miguel(23) dos jóvenes cántabros que han llegado junto a sus familiares dedicados a la ganadería para reinvidicar que las autoridades no miren para Marruecos, ni para Francia, y que observen que en esta nuestra España, hay familias que quieren seguir inculcando valores en sus hijos, los mismos que nos inculcaron a los que somos ya hijos de agricultores y ganaderos jubilados, y que bien supimos lo que era el esfuerzo y el sacrificio por el sueño de sembrar una tierras, cuando no pastorear un rebaño o una cabaña de vacuno.
Quien sabe, si la Ministra de Agricultura ha recibido entre sus presentes o regalos con los que la obsequian sus "vasallos" en sus visitas de trabajo a Cantábria, una caja de sobaos pasiegos o quesadas "El macho".
Es fácil que si no se la han regalado todavía, quizás en sus próximas visitas, como ha vuelto a ser Presidente de Cantábria, don Miguel Ángel Revilla (cuyo último libro ha estado leyendo mi padre, jubilado del campo al fresco, que no en la era) reemplace sus anchoas de Santoña por los sobaos "El Macho" de Selaya, los más ricos y prestigiosos de toda la Comunidad para regalar a sus ilustres invitados.
Según me ha contado mi compañero Jaime, un joven camionero de aquellos lares bañados por el frío Cantábrico, presume que estos sobaos y quesadas no llevan conservantes, ni colorantes, por lo que la leche caliente ha de estar presta para su degustación antes de su fecha de caducidad, que diría Cañete, quien cedió la cartera a la nueva Ministra, vallisoletana, que hija de agricultores no es, pero si estudió Ingeniería agraria, en su faceta de economía agraria. Y me consta que es muy luchadora, deportista y motera. ¡Como muchas mujeres de nuestros campos!
Pues la "Señá Tejerina" cuando moje su sobao en desayuno o merienda, ha de conocer que en su elaboración ha participado Miguel, el joven cántabro que esta mañana la aguardaba a la puerta del Ferial salmantino. Pues este muchacho ayuda a sus padres en la vaquería familiar que provee de leche a la industria pastelera que los elabora, por lo que necesitan, pero a la "orden de ya" ese precio que les permita seguir manteniendo su explotación que bien ayude a la promulgación del sobao pasiego. Al igual que su colega Rubén, quiene tiene mucha ilusión por seguir trabajando en el futuro por esos pastizales cántabros tan bien pastoreados por las vacas, que les mantienen lustrosos, para alegría del viajero del resto de España.
Junto a ellos he podido ver a niños y niñas pequeñas, a padres y madres, pero también a abuelos y abuelas que no han dudado ni un instante en ponerse en carretera en autobús para llegar muy cerca de la Universidad Charra, donde existe una rana petrificada(ya pocas croan en los pueblos, quizás por falta de "alegría") a donde bien podían dirigirse cualquiera de estas personas rurales para dar su tesis, de como vivir en el campo y no morir en el intento.
Quizás los políticos del futuro que allí a partir de Septiembre inicien sus estudios en eso de las Ciencias Políticas, cuando cumplan con sus sueños, bien ayuden a cumplir con los de los sucesores de las gentes del campo de hoy, porque por lo que me han dicho esta mañana algunos de los manifestantes, las autoridades que hoy allí pudieran estar, no les han echo ni caso.
Una vez espuestas sus reivindicaciones disolvieron su agrupamiento, para depositar sus armas de la manifestación, por las banderas en sus cajas, se fueron hacia los autobuses; quizás pensando en cómo les habría ido a sus compañeros caminantes del asfalto que acababan de llegar a Madrid a las puertas del Ministerio, en el coche de san Fernando, sin ruedas pero sí soportados por las suelas de sus zapatillas, tras haber caminado kilómetros y kilómetros por asfalto.
Sacrificado tiene que haber sido el camino para estos hombres que están acostumbrados a atrancarse enfundados sus pies en las botas de goma en el barro de sus explotaciones, porque aunque llueva o chucee, el campo y sus animales siempre les esperan. ¡Téngalo en cuenta, por favor en el Ministerio ..!
Hace tiempo, en una vaquería cercana a Cabarceno, tome una foto a unas puertas de una cuadras que bien rezaba:Bienvenido a la república independiente de mi cuadra.
Hagan los que puedan señoras y señores autoridades para que la cuadra vuelva a ser como la de antes, porque si no vamos apaños, que ni si quiera "El Macho" por bien que los tenga, por los sobaos, está libre de ciertos males, que bien se pueden evitar, porque en nuestras tierras existe el mejor pasto, en nuestros establos aguardan las mejores vacas, y en los hogares ya hay demasiados jóvenes con los brazos cruzados, para desesperación de sus padres, porque una cosa es que quieran continuar trabajando en el campo, y otra bien distinta estimadas autoridades, que ustedes les ayuden en su intención de seguir albergando vida en nuestras pedanías y pueblos, donde la calidad de vida esta tan garantizada, que algunas personas la echamos de menos por muy urbanitas que nos hayamos vuelto, y en dónde ya pocos niñ@s juegan a imitar el sonido del tractor de su padre...Al igual que los cencerros, cuyos vadajos ya sólo sirven para acumular polvo por útiles de decoración de bodega o casa rural, destino de personas ávidas de aventuras labriegas y ganaderas.
¡ Hagan lo posible porque el niño que contemple estos días los tractores modernos en las distintas ferias de muestra, pueda comprarlos el día de mañana, pero mejorados...Así como aquellos pequeños que se acerquen a una máquina de ordeño, o cabaña de vacuno premiada, puedan seguir soñando con su propia ganadería, aunque ya las controlen desde la playa con su smartphone ..!
Nota: Gracias a todas aquellas personas que han posado para que este camionero tuviera su apoyo gráfico para un relato concebido para ensalzar profesiones que bien merecen ser promulgadas, para que no desaparezcan porque nos va la vida en ello.
Dedicado en especial a Miguel y Ruben, para que sus ilusiones se vean cumplidas, y sus esfuerzos recompensados.

















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