7) LA ITV: QUIEN ESPERA, DESESPERA
Al estar media en la carretera, un chófer profesional, bien que percibe que la obligatoriedad del paso por las estaciones de la Inspección Técnica de Vehículos, está más que justificada. A mi entender, gracias a esta revisión, son muchos los accidentes que se evitan, gracias a que por su dictámenes, ciertos elementos defectuosos de nuestros vehículos son corregidos, y sustituidos por los talleres.
Es curioso, que aún existiendo este trámite, se siga observando la circulación de determinados vehículos, sea por la dejadez de sus propietarios, cuando no por el descuido o olvido del paso anual por la estación revisora. También conviene recordar, que debido a las circunstancias económicas que nos contemplan desde unos años a esta parte, los descuidos de ciertos propietarios se pueden entender, pero nunca justificar, cuando su seguridad vial y la del prójimo se ponen entredicho.
Cuando salgo con el veredicto, tras la comparecencia obligada en este juzgado técnico tan particular, la duda que siempre me asalta:¿ qué ocurriría si esta inspección no fuese obligatoria en nuestra sociedad..?
Quizá estas líneas no las hubiese podido escribir, porque al estar desde hace veinte años en la carretera, un día sí, y otro también; la posibilidad de haber sufrido un accidente por falta de mantenimiento del vehículo propio, como del ajeno, hubiese supuesto multiplicar por dos el riesgo de un siniestro. Pues conviene recordar, que quien por su trabajo es considerado chófer profesional, sólo es un conductor, y ciertos desperfectos pasan desapercibidos ante su ojo, pero nunca ante la mirada de un mecánico diplomado, y amparado por su experiencia profesional.
Si hay un detalle por el que me enervo, del paso por esta revisión, es la espera en la entrada a las puertas del examen técnico. Ya de por sí, el apremio por cumplir con la agenda profesional de un camionero, al estar pendiente del reloj del tacógrafo y de sus albaranes de recogidas y entregas; implica la subida de revoluciones en el sistema nervioso; y si a eso se le añade el estar pendiente de un veredicto favorable que te permita circular sin tener que volver a pedir cita para retornar al lugar del juicio técnico, la desesperación se presenta, y de qué manera. Me conviene reseñar, que por motivos laborales, la secretaria que recoge la documentación de mi turismo particular, bien entendiende que no siempre puedo pedir cita previa; otorgándome la posibilidad de pasar la revisión, cuando alguien ha faltado a su cita. Detalle que merece la pena agradecer.
Normalmente una cita con la ITV se resuelve en poco tiempo, gracias al sistema de reserva de citas por vía telefónica. Sistema que hace años no existía; pero bien se sabe que un prefijo telefónico con el 902(usado por multitud de las estaciones revisoras) es un buen aporte de emolumentos para incrementar la caja de caudales; porque si de por sí, la cuantía revisora a pagar resulta desmesurada para la situación económica familiar de cada cual, ¡ jode y de que manera..!, que al final del mes en el que pasas la Inspección, la factura telefónica de cada cual, se incremente innecesariamente por efectuar una llamada a un número no gratuito, y no siempre atendido por una persona, sino por una voz automática, por diseñada tecnológicamente. No me vale, que la liebre de la reserva por Internet, se levante tras tu lectura, y me digas: "que por esta vía es gratuita"; porque bien sabes, que al igual que siendo muchos los vehículos con excesiva antigüedad circulando por nuestras carreteras, también lo son, por longevos, sus conductores. Su edad les supone un handicap para entenderse con el mundo del internet, por lo que el llamar a estos números de tarifa excepcional, supone un asalto a mano armada a la pensión con la que intentan soportar su vida.
En definitiva, que sea por las tarifas que debemos apoquinar por acudir a este trámite, como por las largas esperas que en muchas ocasiones debemos soportar(incrementadas por huelgas del personal de estas estaciones) para circular tranquilos ante la vigilancia de los Agentes de tráfico, la Inspección técnica, se nos atraganta, nos desespera, sin olvidar que también nos enerva....
¡ y de que manera...!


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