15) EL RETORNO DEL EMIGRANTE
En estos días en los que el calor nos acompaña, las carreteras que cruzan nuestro País se ven recorridas por viajeros súbditos marroquíes, que regresan a sus lugares de origen del vecino Marruecos.
La estampa ha variado en el tiempo, en lo que a su medio de transporte se refiere, pues atrás ha quedado la imagen del viejo Mercedes, repleto de bultos y maletas. Era tal la laboriosidad de este "atillo del viajero" que a quien observábamos la circulación de estos automóviles, bien nos preguntábamos cómo podían amarrar los distintos enseres(en su mayoría regalos para sus familiares) de tal manera, que tras cientos de kilómetros, ninguno se perdía por el camino.
En la actualidad, estos emigrantes, en sus vacaciones veraniegas ya circulan en vehículos más modernos y furgonetas de gran capacidad, que ellos bien amplían, pues las vacas que sobre el techo acoplan, aumentan su gálibo particular en altura, hasta alcanzar cierto nivel, que precisan de una escalera para su colocación y acople.
Muchos de ellos recorren largas distancias, convirtiendo sus viajes en auténticas quimeras del aguante físico, pues como he podido consultar en mis descansos camioneros, muchos de estos conductores pasan hasta dos o tres dias de viaje carretero para llegar a coger su ferry de cabecera, sea en Algeciras, Málaga, Almería...etc.
Según desde donde se encuentre su punto de origen europeo, así será su odisea viajera, pues algunos de ellos, no dudan en coger su furgoneta o coche, y recorrerse media Europa de una tacada, utilizando sus coches, o las sombras o cubiertas de parkings de áreas de servicio para acampar, bajo las estrellas, cuando no bajo un Sol de justicia, cual beduinos modernos, donde poder descansar por un momento de su ruta tan particular, esa que ilusionados les devuelve de nuevo
a sus pueblos o ciudades marroquíes.
Hace unos días, pude contemplar, como una joven marroquíe, velaba el sueño siestero de sus familiares conductores, pues pertrechada de una sudadera, paseaba por el alrededores de su campamento temporal, evitando con la prenda, que las moscas molestasen e interrumpiesen el descanso sobre el acerado suelo de sus abnegados chóferes, que vencidos por el cansancio kilometrero, dormían plácidos, a pesar de los treinta y nueve grados de temperatura que impartía su justicia veraniega en la Venta del Queso, situada en el km 100 de la A-4, sentido Andalucía, muy cerca de Tembleque, pueblo manchego.
Observando estas escenas veraniegas, un europeo bien se da cuenta, que el sacrificio del emigrante, por el cual abandona sus orígenes, no siempre tiene la misma recompensa; pues bien se puede apreciar en sus vehículos, algunos de alta gama, como de sus vestimentas y enseres viajeros, cómo de próspera, parece que les va su vida europea.
En la actualidad, raro es el día, que en la cabecera de la prensa no se destaca la noticia del avistamiento, rescate y aproximación a puerto europeo de centenares de emigrantes, que iniciaron una travesía peligrosa en busca de una mejor vida. Y no es extraño, que los más avezados, hasta amarrados a los bajos de un tráiler intenten conseguir su sueño europeo, convierténdose en polizones de bodega de algún barco, cuando no, se mimetizan con la carga de los camiones que salen de sus países de origen, porque al ver como llegan sus conocidos emigrantes, sea en sus coches tuneados, cuando no acicalados con buenas ropas, sin olvidar, sus mejores abalorios complementarios, bien que les invitan a asumir ciertos riesgos para conseguir, por lo menos, imitar a su familiar, vecino o amigo, que un día salió de su entorno original, para buscar su "dorado" europeo, que no americano....
! La pena, es que sus paisanos veraneantes, no les adviertan, que en Europa, como en Marruecos, a ningún perro le atan con longaniza a la puerta de su morada...! Y que no todo el monte de la inmigración, siempre reporta el orégano necesario, para complementar su plato diario.... y necesario para una vida, que más que un sueño, se convierte en pesadilla...






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