lunes, 27 de julio de 2015

19) LA "CATA" DE LA ESPIGA

 Cuando a los 39 años, las canas de un hijo, se van complementando con las de su padre  los recuerdos vividos en el pasado, alertagados por el paso de una vida, despiertan para ser reclasificados.
 Ser hijo de un labriego, implica tener multitud de anécdotas y escenas archivadas en la memoria. En estos días, en los que las cañas del cereal  están siendo convertidas en paja, por ser cosechadas; era el mejor momento, para revivir una bella escena, muy repetida, por abuelos, padres y niños durante siglos, avanzada la Primavera, en los pueblos de España.
 El agricultor, se adentraba en su parcela, ya colorida de ocre por el avance de las temperaturas estivales,  tras acariciar las espigas con la palma de la mano, arrancaba unas cuantas; y tras cortar las agallas(si fuese cebada) que coronan la espiga, las estrujaba con ambas manos, en movimientos circulares.
Una vez realizada esta operación, al abrir sus manos, el cereal, cebada o trigo, permanecía en una de sus  palmas, junto con los restos de las vainas, que bien lo guarecieron para su germinación primaveral. Una bocanada de aire del propio agricultor, venteaba en su mano, que no en la era.
Esta operación, permitía expulsar las vainas, dejando sobre la palma, el grano; que bien era analizado por el agricultor para preveer, el resultado de su pronta cosecha. Este análisis o estudio ancestral, permitía al labriego, conocer el grosor del grano, y su calidad.
 Una vez, realizada la operación, volvía a su hogar; algunos,  degustaban el grano de la prueba, cual snack , por el camino. Cuando cruzaba el umbral de su morada, al ser servido en la mesa, la comida o cena; delante de su prole y esposa, bien exponía el resultado de su particular cata.
No sin antes, haber echado un vistazo, a la pequeña gavilla, que bien  adornaba, desde la Primavera, colgada boca abajo del techo del sobrao; o en un jarrón que a bien  engalanaba  cualquier estancia del hogar familiar.
 En ese momento, la alegría o tristeza, se palpaba en el ambiente; siendo conscientes los hijos, que las  miradas entre sus padres, bien presagiaban, como vendría el año, hasta la siguiente siega, sin haber cosechado la de ese año...y todo por una cata entre las mieses o en la misma linde....

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