miércoles, 26 de agosto de 2015

46) EL MELÓN, EL MEJOR EMBAJADOR ~

  Según cuenta la leyenda, Enrique lV acuñó una frase que rezaba: "París bien vale una misa". Por lo tanto si a quien definen como el mejor Rey francés, le compensó tanto esfuerzo para conseguir sus sueños, como fue convertirse al Catolicismo para poder gobernar, bien que les compensará a las protagonistas principales de esta historia pasar los días con sus noches a pie de carretera en el punto kilométrico 98 de la A-4, en dirección Madrid.
PPuesto Área Turieque. Km 98.A-4
Sentido Madrid.
Atendido por dos hermanas día y noche
El motivo de su "aguardo" cual vendedor avezado, es el retorno por carretera de los súbditos marroquíes que tienen en Francia su segunda patria después de haber disfrutado de sus vacaciones veraniegas en Marruecos.
  Llevaba mucho tiempo intentado reunir material gráfico sobre la venta de melones y otras frutas de la huerta a pie de carretera, pero no ha sido hasta esta pasada noche, cuando he podido tener el privilegio de conocer a dos mujeres, que están todos los días que abarca la campaña o temporada propicia para la venta de los melones, y otras frutas y verduras; convirtiéndose en cuanto son depositados en los maleteros de los turismos de sus compradores en los mejores embajadores de nuestra Patria, y sobre todo de su tierra, pues bien es conocido que los mejores melones se dan en Castilla La Mancha.
Una vez comprados, al carro o maletero
para cubrir el largo viaje 
 Desde que círculo por las carreteras de nuestra España, he podido observar en distintos puntos o estaciones de servicio innumerables puntos de venta de melones, sandías, cebollas, patatas, puerros..etc. Sean bajo toldo, con mostrador de madera y báscula de pesaje incorporada; como también resguardados por la sombra de una  furgoneta, y sin olvidar al tractor y remolque, son muchas las personas que están a pie de cuneta para ganarse las habichuelas.
Señuelo área servicio entrada Jaén.
Sin importarles el bochorno y las elevadas temperaturas estivales   que tengan que soportar esperando a su cliente viajero, ése que ante un "señuelo natural" sabiamente colocado antes de entrar a una vía  de servicio, bien conocen donde comprar un buen melón para compartir tras el disfrute de un buen manjar, sea guisado o asado, pues hemos de reconocer, o por lo menos, así defino yo al melón, como una fruta aunadora de personas, ya sean familiares o amigos.
7 melones por 10€. Cruce Herrerías (Mérida)
Este fruto de la huerta, es degustado en ocasiones especiales, pues de todos es conocido que es el postre más socorrido para disponer de él en la playa, al pie del riachuelo o garganta natural de cabecera para el baño de cada cual; sin olvidar en la mesa del hogar, tras unas buenas viandas elaboradas por nuestras abnegadas madres, abuelas y mujeres que tienen en la sandía y en el melón sus perfectos aliados para satisfacer a sus comensales más queridos, para refrescarlos y enduzarlos, pues estas frutas gozan de tener entre sus propiedades estas dos cualidades.
Puesto Cruce Herrerías. N- 630
 Volviendo a los puntos de venta carreteros, pensaba que la venta era exclusivamente diurna, pero la casualidad en forma de somnolencia, provocó que detuviera mi marcha en el  área de servicio de Turieque, donde unos puestos de venta ambulante me sorprendieron por estar abiertos a la una de la madrugada.
 Movido por la curiosidad de saber que estaban abiertos, me apee de la cabina para acercarme hasta donde se encontraban.
Vendedor durmiendo junto a su remolque.
Área Turieque
Una mujer, bajo de su furgoneta, donde se refugiaba junto a su hermana, del frescor de una noche, que ya hacía ponerse una manga larga, y con amabilidad, me preguntó:
:
  - Que desea usted...?
  - Verá señorita, soy un camionero que le gusta pasar sus tiempos de espera escribiendo sobre lo que le llama la atención en su ruta, y me gustaría tomar unas fotografías para apoyar gráficamente mi relato sobre la venta de melones a pie de carretera.
Variedad de frutas y verduras
en el puesto de las dos hermanas
 - Ella, contrariada porque su futuro cliente, no era más que un camionero, que no comprador, antes de volver a entrar en su furgoneta encogida por el frescor de la noche, me indicó que tomase las que quisiera.
Antes de que volviera al asiento reclinado de su furgoneta, donde continuar con su duermevela particular, pude intercambiar unas pocas palabras para conocer, que ella y su hermana durante la campaña que abarca la recogida del melón y la sandía aguardan al presumible cliente que entre por la gasolinera, desde las 8'00am hasta las 22'00 pm aproximadamente; haciendo de su jornada continúa, es decir, manteniendo su puesto colocado las 24 horas, los días que coincidan con el retorno continuado de los súbditos marroquíes que retornan a los distintos países europeos donde encontraron su particular "dorado".
La " playa " particular de mis dos protagonistas
 El resto de sus jornadas estivales, han de recoger sus piezas hortofrutícolas una a una, para una vez ordenadas en su furgoneta volver a casa a recuperarse de una jornada, la cual, se me antoja dura al saber que han de contemplar el paso de miles de viajeros, sin ni siquiera conocer, cómo será su recaudación al final del día.
 La otra hermana, quien permanecía en el interior de la furgoneta acurrucada al calor de su smartphone, por ser aficionada más que su hermana a la navegación internauta, fue quien me atendió a mi regreso, porque al percatarme que mi cartera quedó en el camión, decidí regresar, para comprar uno de aquellos melones al precio de 1.50€ la unidad.
Para casa, que se vino desde Turieque
 Con una sonrisa preciosa, eligió y me despachó uno de aquellos ejemplares, con el deseo que  me saliera bueno.
 ¡ Que más dará como me salga el fruto, si sus vendedoras, sin saberlo, ayudaron a este camionero a continuar su ruta nocturna, la cual, pude continuar, ya despejado; quizá hilvanando en mi imaginación este pequeño homenaje a los vendedores ambulantes a pie de carretera nacional, autovía o comarcal, si bien se les puede encontrar en cualquier lugar, bajo una sombrilla, pero no en la playa...sino a pie de la gasolinera, restaurante.. donde bien saben, que las familias paran a avituallarse, y quizás compren uno de esos melones, para ser abierto en la celebración de llegada al hogar, sea en una comida o cena, rememorando en  pinceladas los mejores recuerdos de unas vacaciones.
 ¡ Yo recordaré cuando lo cate, la sonrisa y simpatía de las dos mujeres, que bien me lo eligieron y vendieron en la predimitación y alevosía, de una asalto nocturno de un camionero a su descanso...furgonetero..! Un placer señoritas, volveré para averiguar sus nombres, que una bonita historia sin nombrar a sus protagonistas, no es un trabajo acabado para un camionero aficionado a esto de la escritura....

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