A la hora de titular este relato he barajado distintos títulos. Porque escribir sobre una vida dedicada al servicio de personalidades de la alta sociedad española tiene su encanto.
Es un privilegio poder escribir unos retazos de una vida intensa, y sobre todo por encontrar al protagonista de este relato por casualidad.
Al terminar de descargar maquinaria en una Fábrica de aceitunas en conserva de Eljas (Cáceres), inicié el viaje de regreso a casa...
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| Braulio(82). La pose limpiando su coche, indica que su vida, ha sido dedicada al mimo del vehículo. |
Estaba feliz, porque era al apearme de mi camión en Salamanca disponía de una semana de vacaciones para disfrutar de la compañía más maravillosa del mundo, mi esposa.
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| El entorno de San Martín de Trevejo invita al bienestar |
Pero aquella mañana de Sábado, estaba radiante, sin nubes que ocultaran el Sol. Decidí tomarme el viaje tranquilo. Por lo que pensé en ir parando en aquellos lugares en los que había tomado unas fotos en un viaje anterior, al ser la segunda vez que realizaba el mismo viaje en menos de quince días. El primero de ellos, la descarga en la misma fábrica fue de sal para aderezar y conservar las aceitunas recogidas en la campaña del verdeo extremeño.
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| Las fotos que guarda Braulio, en si bodega, resumen no sólo su vida al servicio de personalidades de la alta sociedad, sino también parte de la Historia de España. |
En ese primer viaje, el día se presentó lluvioso, de tal manera, que por el paisaje contemplado, entre nubes bajas, que acariciaban las sierras, daba la impresión de que estaba en un paisaje cantábrico.
El Sábado 7 de Noviembre, barruntando mi descanso vacacional, y sabiendo que mi esposa no me imponía hora de llegada, al pasar por San Martín de Trebejo(Cáceres) estacioné mi camión tanto a la entrada como a la salida en dos lugares apropiados para apearme y poder tomar las fotos que deseaba de este lugar ideal para para un buen retiro, sea por sus vistas del entorno del pueblo, como de los pueblos aledaños.
Lo que no esperaba, era encontrar a Braulio limpiando su Golf, matriculado hace unos 40 años.
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| Braulio y Mari Carmen, su esposa e hijas. Junto a uno de los coches que condujo en su servicio. |
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| La vida ha independizado a sus dos hijas. Pero la complicidad entre estas dos personas resalta a la vista. |
Esa imagen, no podía dejar de tomarla, pues ese coche, es una pieza de museo. Por lo que, después de darle la hora, inicié una bonita conversación con este hombre. Su manera de limpiar los cristales, así como su pose, me llamaron la atención.
Su porte, por su vestuario, pantalón de pana y gersey de cuello alto, perfectamente uniformado, me recordó a las películas de los años en los que la Democracia andaba a gatas, y yo veía las películas del cine español ensimismado en la humilde Thomson en blanco y negro de la casa de mis padres.
Lo que no esperaba que Braulio pudiera abrirme, no sólo las puertas de su historia de vida, por la memoria; sino también las puertas de su bodega- cochera para dejarme boquiabierto al contemplar en fotografías parte de la historia de grandes personalidades de la farándula española.
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| Braulio, junto al elenco de una película en la que participó como actor. Según narró a este camionero, Norma Duval, es quien posó con bikini. |
Si este camionero, hubiese sido un periodista hábido de una exclusiva, aquella mañana podrían haber ascendido en la escala de privilegios ante el editor de la redacción. No todo aquel que siente pasión por la escritura, se topa con quien fue chófer de Antonio "El Bailarín"; de la familia de joyeros Olvas (perdón si lo he escrito mal, pues mi memoria, que no magnetofón, no me ha facilitado el dato de manera clara); y finalmente, este extremeño me dejó anodado al narrar que estuvo al servicio de Carmen Sevilla durante casi quince años.
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| Antonio" El Bailarín " junto a Braulio, y el coche en el que transportaba a sus eventos y destinos de asueto. |
Cuando Braulio, a sus 82 años, comenzó a narrar de manera abreviada ciertas etapas de su vida, me di cuenta, el por qué de su estilo tan perfecto a la hora de estar ante su vehículo Golf, limpiando y dando brillo a sus cristales.
El lector, bien puede darse cuenta, cómo Braulio limpia el parabrisas, mientras su mano libre de faena, está apoyada en el capó, pero sobre otra balleta. Detalle que no pasó desapercibido para este camionero, pues es una pose típica de los chóferes de toda la vida. De esa manera, la carrocería no queda impregnada de la huella de la mano de apoyo.
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| Braulio en sus tiempos mozos, en uno de sus múltiples viajes. |
En media hora de conversación, pude conocer que Braulio y sus cinco hermanos nacieron en el seno de una familia muy humilde. Su padre tratante de ganado, y su madre, ama y gladiadora del hogar.
Quiso el destino, mancillar la felicidad de su familia, al arrebatarles a su madre,cuando su numerosa prole iba a ser aumentada en el séptimo miembro. Un maldito aborto, y el posterior desangrado de la progenitora, provocó que Braulio y sus hermanos se quedaran huérfanos de madre a corta edad.
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| Panorámica de San Martín de Trebejo (Cáceres). |
Su infancia, discurrió pastoreando el ganado con el que su padre se ganaba las habichuelas en las distintas ferias de la comarca. Entre las sierras, caminó por senderos y bosques que dan una imagen de paraíso sin igual al entorno de este pueblo cacereño. Donde las emisoras portuguesas luchan por ganar la radiofrecuencia del dial a las españolas. Pues esta comarca se encuentra a escasa distancia del país luso.
Entre faenas ganaderas, a Braulio le llegó la hora de partir en su juventud hacia Donosti (San Sebastián). En la capital de Guipúzcoa, Braulio comenzó a labrarse su porvenir, como carnicero. Por sus espaldas fueron trasladadas canales diversas.
¡Que curioso..! En su infancia pastoreó ganado; en su juventud, las reses sacrificadas pasaron a depender de las espaldas de Braulio para poder llegar a la carnicería donde iban ser mostradas para su venta.
No me quiero imaginar, qué pensamientos discurrían, cual regato, por la cabeza de este joven extremeño en aquellos años de juventud emancipada; al verse delante de un mostrador vendiendo carne, y contemplar el paso de vehículos diversos por delante de su lugar de trabajo. Y todo, porque la vocación que sentía Braulio por el mundo del motor, y su habilidad para con la mecánica, debían hacer mella en la voluntad de este hombre.
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| Entre senderos y regatos, deambuló Braulio en su infancia pastoreando. |
Sea por casualidad de la historia, o por capricho de este autor, este extremeño de buena apariencia externa, y de habla y trato excepcional, por educado, él en su época, y yo en la mía, por la hora de incorporarse al servicio militar, nuestras vidas tuvieron en la mili, un punto de inflexión.
Si quien escribe, hoy en dia, es chófer de camión gracias a su paso por el Ejército Profesional; Braulio consiguió su sueño de poder trabajar en lo que realmente deseaba gracias a su paso y servicio por obligado a todo joven mayor de 18 años. El destino militar, le obligó a Braulio a trasladarse del País Vasco, hasta la Capital de España.
Una vez que se licenció, en Madrid, comenzó a trabajar en distintos destinos como conductor . Por gajes del destino, su salto al servicio de personalidades de la alta sociedad, lo dio con Antonio "El Bailarín" .
Yo no lo conocí, pero mi suegra y personas mayores consultadas antes de iniciar este relato, me confirmaron que fue uno de los personajes más famosos del entretenimiento en la época de la Dictadura.
Alguna foto que Braulio contempla cada vez que entra a su bodega, confirma su servicio al afamado bailarín.
Al igual que Braulio consiguió ser chófer de personalidades de la época, dos de sus hermanos le imitaron. Sirviendo a las órdenes de políticos, como la familia del político del Pp, Pío Escudero. Sin olvidar, que uno de sus hermanos estuvo al servicio de personas próximas al "abuelo Paco".
Durante parte de su vida, Braulio sirvió a una importante familia de joyeros madrileños. Sirva como anécdota para curiosos, que alguna vez, cuando fue a recoger a sus jefes al aeropuerto al regresar de sus viajes, éstos depositaban con tal confianza, bolsas llenas joyas diversas, y de grana valor. Por lo el servicio de Braulio, no sólo se reducía al de conducir a sus jefes a los distintos destinos, sino que también la confianza que le amparaba, debía ser envidiable.
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| Foto del deportivo que quiso venderle redesto Algueró, marido de Carmen Sevilla a Braulio. Hoy se arrepiente de no haber aceptado la oferta |
En el instante de ese apunte curioso, llegó su esposa Mari Carmen Martín Martín. Señora elegante, de una educación exquisita. Quien me confirmó, que una condición indespensable para entrar al servicio de personalidades conocidas se debe ser muy discreto. Y a fe, confirmo, que intenté indagar en algún chisme, pero este matrimonio es una tumba, para según qué preguntas.
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| Aún disponiendo de otro vehículo más moderno, este matrimonio rememora en la actualidad, viejos tiempos, por pasados, al servicio de personas famosas. |
A medida que la conversación fue llegando a su fin, pude comprobar que las hijas y esposa de este hombre, se sienten muy orgullosas de Braulio. La miradas de compenetración y admiración mutua que se intercambiaron los dos, me hicieron sentir dichoso, por aquel encuentro casual con personas de pueblo. Quienes en sus años de juventud se sirvieron de sus cualidades y humildad para entrar al servicio de familias de postín, que precisan tener a su servicio a personas como Braulio, el chófer extremeño, que siendo hijo de un ganadero, se codeó la alta sociedad española, desde el necesario puesto de conducción de vehículos de alta gama... ¡Qué no fueron condición, para que al llegar a su jubilación, dejara aparcado su cuarentón vehículo, por el Golf...!
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| Mari Carmen y Braulio. Detrás de un gran hombre siempre hay una gran Señora. |
Un placer haberte encontrado "colega" para conocer detalles de una vida, al servicio de la conducción... ¡ Nuestra vida..!
Nota: Maria del Carmen:¡Un orgullo, saber de usted...!














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