domingo, 1 de noviembre de 2015

91) CAMINEROS MODERNOS

 Desde que hace unos meses presencié como dos operarios de la conservación de carreteras recogían las inmundicias arrojadas por los conductores a través de sus ventanillas, la idea de escribir sobre esta profesión no me ha dejado de rondar en la cabeza.

 Hoy, 27 de Octubre del 2015 he descargado los quitamiedos o barreras (así las denominan, quien se encarga de instalalarlas) en Salamanca. Estas barreras están fabricadas en acero galvanizado en La Felguera(Asturias).


Llegar al Centro de Conservación, o puesto de "camineros", como se lo conocía antes, y ser recibido con la amabilidad agradecida por cualquier visita, en las personas de Manolo(Encargado), Javi y Juan(Oficiales de Segunda) ha sido una experiencia muy enriquecedora para escribir con propiedad sobre su trabajo.

 Mucho tiempo ha pasado desde que los últimos camineros abandonaran la multitud de las vetustas construcciones a pie de carretera, en cuyas esquinas se señalizaban en letras y números en blanco sobre azulejos azulados, la distancia hasta la siguiente ciudad o población importante. Sin abandonar los picos y las palas de mano, estos obreros carreteros trabajan ya con maquinaria diversa, moderna en algunos casos, pero antigua,  en otros.

Antiguas instalaciones de los camineros.

No hemos de olvidar los conductores que estas personas se están jugando en cada segundo, minuto y hora de su jornada la vida; pues están de espaldas a los peligros que se les acechan en la forma de nuestros vehículos. Por ejemplo, en este Centro de Conservación, he contado hasta dieciséis vehículos particulares pertenecientes al personal que trabaja en las autovías que rondan la Capital Helmántica.

Oficinas y talleres del Centro de Conservación.

Son dieciséis familias que ven abandonar sus hogares a estos abnegados obreros antes de las 7.00 am, sin ni siquiera saber si volverán al final de su jornada intensiva; sobre las 16.00 pm.

El Centro de Conservación siempre está
en permanente conocimiento de las condiciones
climatológicas. Sobre todo en el Invierno.

 La jornada laboral de estos hombres depende de la luminosidad de los días, es decir, que su jornada comienza desde que la visibilidad en la carretera les permite trabajar con la seguridad de ser vistos; sin olvidar ser esquivados por conductores imprudentes que no atienden a la señalización colocada por estos obreros de que en distancia próxima su carril izquiero de la autovía está cortado.

Operarios instalando guardarailes o barreras.

Javi y Juan me contaban  como en multitud de ocasiones, estando trabajando en su tajo carretero, han escuchado los golpes provocados por señales y conos varios, al ser envestidos y proyectados por conductores que han apurado sus adelantamientos imprudentes; teniendo que abandonar sus puestos de trabajo para evitar ser envestidos por estos vehículos. Quizá sea por eso, que yo he tomado la decisión de situar mi camión entre los dos carriles, antes de llegar a su zona de trabajo, para asegurar que los vehículos que vengan tras de mí, no comentan algún acto se barbarie automovilística.

Ante cualquier aviso, la maquinaria diversa abandona
las instalaciones del Centro de Conservación para
acudir a resolver la incidencia.

Este personal, que no entiende de climatología adversa extrema, por el calor veraniego, para huir de sus obligaciones, pasan sus jornadas de trabajo, instalando barreras de seguridad, arreglando baches diversos, así como estar preocupados por la reposición de cualquier material dañado por accidentes diversos, como las caídas de árboles y señalización por influencia de los vendavales climatológicos.

Postes de sujeción de las barreras
o guardarailes.

En su política de riesgos laborales, los días de visibilidad reducida por lluvia en exceso, su trabajo debe quedar interrumpido; por lo que sus horas lectivas  las emplean en el cuidado y mantenimiento de su maquinaria en su base de trabajo. En donde cuentan, con la inestimable ayuda y experiencia del mecánico del centro. Quien hace dos años, abandonó la labor de reparación en carretera, para soldar y reparar bajo el techo de su base, la diversa maquinaria con la que cuenta esta empresa de conservación de las carreteras.

La pre-señalización de su zona de trabajo, no es
garantía absoluta de evitar ser arrollados por
conductores distraídos.

 En estas plantillas, siempre hay personal de guardia al servicio del automovilista las 24 horas del día:
   - Un telefonista: quien recibe los avisos de la sala del 112 para acudir a señalizar alguna incidencia,  avería mecánica o aquellas en las que deben acudir a señalizar algún lugar donde se ha producido un accidente.
   - Un vigilante: patrulla en furgoneta la autovía o carretera asignada a su centro de conservación, para apuntar y señalar los desperfectos varios, sobre todo en la señalización, y protección de medianas.
   - Cuando surge la indecencia, es cuando sale el retén, para reparar en el lugar marcado por la empresa.

Ante derrames de líquidos del motor. Dar parte
de la incidencia al 112, para que den constancia
al Centro de Conservación.

Es importante, que el automovilista conozca, que ante derrames de aceites u otros líquidos del automóvil averiado o accidentado, deben poner en conocimientos esta circunstancia en la llamada al 112, para que estos operarios, acudan al lugar con todo lo necesario para limpiar y adecentar la zona de la incidencia.
 Los guardarailes, están siendo motivo de debate, por ser el causante de multitud de heridos, por ser tullidos, al ser sus miembros seccionados por estos elementos metálicos. El lector, debe conocer, que ya se están poniendo las bandas de protección de motoristas. Pero no hemos de olvidar, que estos elementos de protección, también ha salvado vidas. En mi caso, amortiguaron la caída de mi camión, por un puente, quedando la cabina en el riachuelo, y la rueda trasera del camión rígido en la carretera. La carretera, nunca no podrá disponer de las medidas de seguridad de un circuito, por lo que la prudencia, y el buen trabajo de estos camineros modernos es de vital importancia.


No hemos de obviar, que los hombres que vemos atornillar, desapretar y colocar señales varias, son también los conductores de las máquinas quitanieves, que en estas fechas tan próximas al Invierno, ya lucen en formación en las campas de los Centros de Conservación. Javi, me narraba, como el trabajo de adecentar el asfalto tras la caída del manto blanco, tiene sus peligros. Y que es en estos meses previos al Invierno, cuando  más posibilidades pueden existir de ser contratados por las diferentes empresas concesionarias.
Las máquinas quitanieves y los almacenes de sal
a pie de carrera están preparados ante las bajadas de
las temperaturas.

Almacén de sal en N-122 en Matalebreras
Soria 
 No quiero terminar este relato, sin mencionar, a aquellos obreros camineros, que han perdido su vida en acto de servicio, el último de ellos, en León. Donde un peón caminero que estaba pintando la señalización horizontal fue arrollado por un tráiler en una obra perfectamente señalizada.

Su uniformidad laboral no es una armadura,
ni tampoco una coraza ante un atropello.
Ojalá Javi y Juan, nunca sufran en sus cuerpos
las consecuencias de un despiste de un
conductor despistado.

 Por favor, seamos prudentes en nuestra conducción diaria, para posibilitar que estos hombres vigilantes de las infraestructuras, puedan volver a sus casas, y ser recibidos por sus familias, cada día de su jornada laboral en carretera...

 ¡ Muchas gracias por vuestro trabajo...!

No hay comentarios:

Publicar un comentario