jueves, 19 de noviembre de 2015

101) SILVIA Y PEDRO, SUS RETOS~

  Un paseo tras mi jornada de conducción bien vale, no una misa; pero si la narración de la historia de dos personas de distintas generaciones, pero con un factor en común: sus respectivos retos.

Después de escuchar los consejos de Pedro, Silvia
inicia su circuito a bordo del ciclomotor.

 Silvia,  es una joven que mantiene un pulso con su marido. A sus 30 años esta joven andaluza, cansada de depender de su compañero de lecho, para que la lleve a los lugares que ella considere oportuno, ha decido que el ciclomotor será su nuevo medio de locomoción, para poner los cuernos al automóvil de su cónyuge.

Parece sencillo, pero el paso entre
los pues metálicos, tiene su aquel.

 Al principio su marido, pensaba que era una broma; eso de que se iba a sacar la licencia de ciclomotor, pero ahora que ya le quedan tres días para examinarse, el buen hombre anda asustao, pero no porque no vea a su Señora capaz, que no.. ; sino que al verla sobre la moto de prácticas, siente miedo de que le ocurra algo. Temor que no ha amedrentado a Silvia, todo lo contrario, pues por lo que he visto en su prácticas, domina la motino, y de qué manera.

Silvia, en plena brega con su ciclomotor, evitando
tumbar el poste metálico.

 A la hora de pedirle permiso para la toma de las fotografías que acompañan a este relato, su profesor Pedro, sonreía ante esta alumna que se ha puesto el mundo por montera, para abandonar a su marido en sus quehaceres cotidianos o placenteros, sea viendo el fútbol, tomándose unas copichuelas, si son de si gusto, o tirándose a la bartola(por el sofá); mientras ella pueda disfrutar de su independencia motera para ir a donde le plazca.

No es nada sencillo, pasar con la moto sobre este
pasillo de chapas, sin pisarlas. El profesor a su
 vuelta le recuerda si pisa alguna.

 Es curioso, que esta mujer de 30 años, sea auxiliar de enfermería, con cursos que le amparan, pero que no le son suficientes para optar a un puesto de trabajo; por lo que esta chica, se dedica a ser canguro de canes diversos. Con nostalgia, me narraba que un de los perros que ha cuidado, no hace mucho tiempo, está cumpliendo sus últimos días en esta nuestra vida, junto a su dueño en Madrid.

La distancia  entre el poste metálico
y el ciclomotor es mínima.

Pero si este breve perfil de la futura motera, es apasionante, porque cualquier reto que se proponga lucha por conseguirlo, y sobre todo si es para sentirse libre como cantaba Niño Bravo por aquellos años, la vida de su profesor de autoescuela, por Pedro no se le queda corta de miras.

Dios mediante, el Lunes puede ser el
día, en que Silvia "vuele" sola.

 A sus 52 años bien llevados, aspira a que pronto el tranvía de su ciudad eche a andar, por saber si ha sido elegido para gobernar alguno de los convoyes que pupulen por su ciudad.
 Llama la atención, que un profesor de autoescuela, haya optado por prepararse y aprobar el título que le capacita para cambiar el conducir vehículos por el asfalto, a guiar el tren por el raíl.

El profesor, recoloca la chapa que delimita
el carril por donde pasa el ciclomotor,
sin tocar ninguna de ellas.

De los 52 años que no aparenta este profesor, 30 de ellos, los ha trabajado ayudando a personas a conseguir el sueño de ser independientes de sus progenitores y parejas, sin olvidar a sus amigos, al obtener su permiso de conducción. Se debe mencionar también a aquellos, que también han conseguido disponer de licencias para la conducción de vehículos industriales.

El profesor, es quien monta, y desmonta
el recorrido de las prácticas del ciclomotor.

Charlando con él, mientras su pupila practicaba entre el carril de chapas, que debía pasar sin tocarlas, así como zigzaguear entre varios postes metálicos, sin derribarlos, pude conocer que su abuelo fue Jefe de la Estación de tren de mi ciudad de origen, por Salamanca. Por lo que su padre nació en la Capital regada por el Tormes.

Estación de tren de Salamanca. En la actualidad,
se están haciendo las pruebas de la nueva línea
eléctrica. Para dejar atrás los convoyes arrastrados
por el gasoil.¡Ay, si el abuelo de Pedro lo hubiese visto!

Es decir, que sin quererlo, en un paseo, he conocido a un andaluz, con vestigios en su genética de la sangre charra. Cuando conocí, el pasado ferroviario de su abuelo, pude comprender el reto que tiene marcado para conseguir la ansiada plaza, que haga sentir orgulloso a su abuelo, allá donde esté.

¡ Ojalá el sueño de Pedro, se vea cumplido, para
honrar el recuerdo de us abuelo...!

 Muchas son las personas que conozco en mis rutas camioneras, pero debo reconocer que nunca he tenido esta oportunidad de poder narrar como un profesor y su alumna, aspiran a conducir dos vehículos antagónicos, pero bien que aportan un servicio sin igual a quien de ellos se sirva...


¡Un placer, y suerte para ambos en vuestros retos u objetivos, porque ya les estáis acariciando, a falta del último atino del destino...!

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