miércoles, 28 de octubre de 2015

87) ALVARO, CAMIONERO DE PURA CEPA

 Hacía mucho tiempo que buscaba una persona que se convirtiera en el protagonista de un relato al que llevo dando vueltas, como es el del futuro del transporte.

Alvaro, recogiendo el ticket que testa que su
mercancía, ha sido transportada sin romper la
cadena de frío. Manteniendo la temperatura indicada.

 Quien me iba a decir, que otro manchego(El Serranito, perfilado en relato anterior, también es orihundo de esa región), que atiende por el nombre de Alvaro (30 años) se iba a postular, por el sonido emitido por la  máquina de test, que le guarda sus espaldas, ante una carga refrigerada que llega en estado no apto para ser recepcionada en el lugar de destino que le marquen sus albaranes.

Cuando se escucha a los hijos de camioneros
uno llega a la conclusión, que el mundo del
camión, ya no es lo que fue. Jóvenes
ilusionados con continuar la saga, no ven
más que trabas administrativas.

 Muchas veces la curiosidad o la inquietud por conocer, me ha llevado a descubrir a personas íntegras y dignas de ser perfiladas de manera escrita, aunque el tiempo de conversación que permite una descarga, sea insuficiente para poder escribir lo que uno desearía...
 La máquina que extraía el ticket, está situada en el frontal del remolque frigorífico, y gracias a este ticket, el recepcionista puede comprobar que la temperatura marcada en el origen de la mercancía no se ha visto alterada durante el trayecto cubierto por la conducción de este camionero de pura cepa.

Extracción ticket temperatura.
 Expresión vitivinícola muy acertada para definir la trayectoria profesional de este chaval; porque a pesar de su juventud, el ser hijo de camionero, bien que le aporta ese estatus, al igual que a una Denominación de Origen de caldos, le ampara sus premios y loas varias, desde que fuese descorchada la botella premiada.Su mirada transparente, irradiada por el color claro de sus ojos, bien que conocía hacia dónde, y como mirar. Pues sus discurso, sereno y tranquilo, sitúa al interlocutor ante un joven curtido ya en mil batallas carreteras diarias.

 "El morritos" pues también responde ante este apelativo, por ser su mote; y que presumo, que se refiere a la fisionomía de los promulgadores de su sonrisa picarona, es hijo de Jesús, quien según sus palabras ya ha dejado de acarrear mercancías lejos del amparo del hogar, que ha visto crecer también a su hermano,  camionero como él. Con el que se debe llevar de maravilla, porque sea por imperativo familiar o fraternal, en su Scania, están serigrafiados los nombres, no sólo de sus hijos, sino también de sus sobrinos. Es decir, que de la cepa de Jesús, la vida o el destino ha querido sacar dos astillas de camioneros.¿Que pensará la esposa y madre de estos carreteros modernos...? No tuve tiempo de preguntar a Alvaro. Pero no me quiero imaginar, si los retoños, por los nietos de Jesús y esposa, se dejan engatusar e imantar, no sólo por el ralentí del camión, sino por las aventuras y desventuras contempladas en fotografías o relatadas por los recuerdos de su abuelo, padre o tío, según el caso...

El nombre del progenitor, bien que lo luce para
promulgar la estirpe camionera.
  Lo que si hicimos fue intercambiar impresiones de la injusticia que sufren los hijos de los camioneros en comparación a otras profesiones de esta nuestra vida. Alvaro todavía no se ha sacado el Título de Transportista, por lo que le conté la experiencia de un amigo mío, cuyo padre, miembro de una dinastía de camioneros, no puede jubilarse; a pesar que ya ha cotizado dos años más de la cuenta; y todo porque su hijo, es un as al volante de su camión, sea con la bañera en las obras, como acarreando paja a determinadas fincas extremeñas desde tierras charras. Pero no lo es, o no tiene tiempo suficiente para sacar el dichoso Título, que permita continuar con la saga de camioneros. A su abuelo, padre y tíos los observaba de pequeño engrasar los camiones todos los fines de semana.


Mientras tanto, personas que nada tienen que ver con el mundo del camión, y que tienen la suerte de ser unos ases en eso del incar el codo en el pupitre, sacándose el Título de Transporte, pueden alquilarlo, y vivir de las rentas.
 Es una pena, que al ir al dentista, exijamos el mejor especialista, mientras que en la carretera las autoridades están permitiendo que personas, que ni si quiera les gusta un camión, puedan desempeñar una profesión; para la que algunos, reconocen no estar preparados. Pero bien sabemos todos que el buche debe ser cargado para que no ronronee...
Quien bien está enseñado, no pierde comba
de cualquier detalle en la descarga. Alvaro, lo
ha mamado desde la cuna. 

 En definitiva, ojalá que la Administración tenga algún día en cuenta a las dinastías de camioneros que todavía pululan por nuestras carreteras.
¡ Por favor, mímenlas, que son viejas escuelas de modos y prácticas camioneras...! Las cuales aportarían más calidad y mejor servicio al mundo empresarial...YY profesionales como "El morritos" bien tienen que seguir sonriendo para que chóferes como quien escribe, sigamos teniendo oportunidades de disfrutar del trabajo, como camionero.

Nota: agradecimiento a Alvaro, por la amabilidad demostrada para poder escribir este relato dedicado a las estirpes camioneras, de toda nuestra vida...

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