A sus cincuenta y tantos años, este hombre, corto de estatura, risueño, y muy bromista; sin olvidar, que a la hora de hablar de su trabajo, la seriedad le embriaga por completo, la vida le ha dado una segunda oportunidad.
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| Antonio, frente a su nuevo camión Scania. |
Hasta aquí, todo normal, pues las indisposiciones, pueden ser múltiples y diversas; pero cuando usted tiene antecedentes coronarios, la situación le puede sobrepasar, sea por estar lejos de su hogar, y en segundo lugar, por darse cuenta que la vida se le escapa de las manos...en minutos.
Ante esta situación, este hombre, natural de Argamasilla de Alba (Ciudad Real) avisó al personal del almacén murciandé donde se encontraba descargando...
-<<¡ Por favor, ayúndeme, no puedo seguir moviendo el camión, me ahogo...!>>
Enseguida, el personal, llamó a las asistencias médicas... Quedando ingresado en el hospital...
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| La vida de este camionero, discurre en su cabina. Contratando sus propios viajes, pues es autónomo. |
Hasta que en una visita a su médico de cabecera, Mari Carmen, le incluyó en la lista de espera para ser intervenido, pues su ventrículo izquierdo, se encontraba obstruido. Esta opción, era la única, para intentar aportar una calidad de vida digna para este camionero tan dicharachero, pues el tratamiento médico que seguía desde hace tiempo, ya no era efectivo. Sus ahogos y dolores resultaban ser insoportables.
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| La "cogida" del Toro de la vida, siempre deja cicatrices físicas. Pero la sonrisa de perenne de Antonio, es el mejor elixir para volver a salir al ruedo, a seguir con la brega del día a día |
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| Después de su árdua batalla contra el destino, este camionero, firma con su alegría, cada día de su vida. |
Antonio, cual águila rapaz, desde su altozano cabinero, vio en este camionero, a un buen guía para llegar al Restaurante de La Seca, donde disfrutamos de una suculenta comida.
En aquella mesa, tras haber estado parte de la mañana, bromeando con ciertas esculturas conmemorativas del cultivo de la vid, pude seguir disfrutando de la alegría de este hombre; así como de sus bromas. Junto a él, aprendí aquella mañana, que Dios puede apretar, hasta ahogar... Como le sucedió a este pequeño gran hombre, pero si tienes la suerte de encontrar a una "Mari Carmen" en tu vida; esta puede ser disfrutada con una mirada alegre; a pesar, que la ausencia de ciertos familiares que por ley natural, debieron partir, te puedan ensombrecer algunos momentos actuales.
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| El Serranito, no perdió su sonrisa y buen humor en ningún momento. Fue un honor y un placer conocerlo. |
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| Escultura en La Seca ( Valladolid) |
El bien conocía, de mi afición por la escritura, y mi deseo de dejar en la virtualidad que gobierna nuestra existencia, historias y vidas de personas sencillas, quienes por su ejemplaridad, pueden ayudar a personas de distintos países, y nacionalidades varias, que tengan en común, el idioma con el que el Manco de Lepanto, escribió su obra, porque en esta vida, no siempre, se debe aprender de los hidalgos, y sí, de los escuderos...que encontremos en nuestro caminar vital....Y sobre todo en situaciones difíciles de superar, como fue la enfermedad superada por nuestro protagonista.
Nota: Gracias a Antonio Serrano Martínez, el Serranito, por tu historia de vida, que tiene muchas batallas, y de momento, todas vencidas...
¡ Mucho ánimo, compañero...! Nos vemos en la carretera, espero, y deseo....que sea muy pronto...







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