sábado, 17 de octubre de 2015

78) EXTREMADURA: SU ACEITUNA ~

  En estos días en los que el color ocre va conquistando las copas de los árboles de bosques, parques y calles, las familias extremeñas salen a sus campos de olivos para recoger las aceitunas.

 Esta operación de recogida se engloba en una palabra, el verdeo.
 Gracias al olivo son muchas las personas que pueden ganar un jornal que permita llevar algo de esperanza a familias que dependen de los trabajos agrícolas para dar sustento a pequeños y mayores; quienes ven como sus miembros más lozanos, sean extremeños, como súbditos marroquíes, rumanos y de otras nacionalidades acompañan en la recogida a los extremeños que les han contratado.
Quizá, lo que empieza como un juego de
niños, se convierta en un futuro, en el
medio de vida, de algunos de ellos
 Es un trabajo abnegado, unas veces bajo las ramas del olivo, como otras, cual felino, encaramado entre las ramas más robustas, para recoger a mano las aceitunas mejor conformadas por su tamaño más grande, que bien se presentará en la mesa, sean con su color verde esperanza, negras o sin hueso. Una vez las aceitunas más "bonitas" han sido desbancadas de su baluarte natural, las máquinas vibradoras manuales o enganchadas a tractores; abrazarán al olivo por su tronco o sus ramas, para que tras un movimiento mecánico continuo en el que el olivo baila al son de las revoluciones de los motores de los pequeños vibradores manuales o de los gigantes, las aceitunas en una chaparrón o caída continúa caigan sobre las redes, o en el paraguas enganchados a las brazos mecánicos de los tractores.

Vibrador mecánico enganchado a tractor.
Una vez las aceitunas han copado las cajas de plástico o los remolques enganchados a distintos vehículos, sean turismos, furgonetas, y tractores; los agricultores van migrando desde los olivares a las distintas dependencias de recogida; sean cooperativas locales que aglutinan asociados a distintos agricultores; o bien en puestos de capital privado, las olivas son descargadas para su clasificación mecánica en categoría primera, segunda o perdigón en los distintos fosos de descarga.

Descarga de la aceituna en puesto de recogida.
 Una vez las aceitunas son clasificadas en un proceso, cuyo tiempo de demora depende de la cantidad descargada por cada agricultor, tras su paso por el sistema que las clasifica, son pesadas por categorías; dando al agricultor su albarán correspondiente en el que figuran los kilos recogidos, así como cada categoría.

Después de su árdua recogida, al agricultor le
aguarda una paciente espera para descargar el
fruto de su trabajo.
 
Con este albarán, el abnegado labrador olivarero vuelve a su casa con la esperanza de poder cobrar su trabajo al mejor precio posible, pues estos hombres y mujeres dueños de explotaciones olivareras dependen del precio a capricho del mercado, y de la especulación que se haga con sus aceitunas; no conociendo, en algunos casos, a qué precio cobrarán el fruto de su trabajo aceitunero;  y si lo cobran, porque en alguna ocasión no han recibido ningún euro por su ttrabajo; después de haber pagado religiosamente los gastos de explotación, tras el cuidado del olivo.
 En definitiva, que a la hora de madrugar, el el obrero es el único que puede cobrar por su trabajo; quien en algunos casos, si recoge a mano las aceitunas, puede cobrar hasta 3.60€ por caja de veinte kilos de aceituna. ¡Eso sí, hay que ser muy mañoso para sacarse un buen jornal recogiendo aceitunas...!

Agricultor descargando cajas de aceituna en
de recogida. Estas cajas son llenadas tras la recogida
manual, o con brivador mecánico manejado por
el obrero o agricultor especializado.

 Después que los agricultores y peones han abandonado en el ocaso del día los campos e instalaciones cooperativas y distintos puestos de recogida para descansar en sus hogares, son los camioneros quienes cogen el relevo del trabajo de la aceituna; la cual, es cargada en camiones de pequeño y gran tonelaje, sea a granel, como en distintas cajas o palots de plástico (sistema muy demandado en la actualidad, para transportar las aceitunas, que evita que la calidad del fruto no se vea mermado), así como en cisternas que portan las aceitunas en agua hasta las distintas fábricas.

Una vez los puestos de recogida tienen las cargas
preparadas, los camiones son llamados para su
carga y transporte de la aceituna a las
distintas fábricas de conserva y aceite.
  Una vez que los camiones han sido cargados, los conductores en jornadas de conducción nocturna portan las aceitunas hasta las distintas almazaras y fábricas, donde el fruto del olivo es tratado según voluntad del empresario olivarero o de la decisión de la junta de propietarios de estas factorías de la transformación y acondicionamiento de la aceituna.

Aceituna descargada para almazara.
Su destino: ser transformada en aceite
de oliva Virgen Extra.

Sea en forma de aceite líquido virgen extra, como en la conserva del fruto, para ser degustado al natural, o utilizado en distintas versiones culinarias:  en ensaladillas, pizzas o como "agente de bienvenida o relaciones públicas" por ser la aceituna, el presente con el que se obsequia al recién llegado a un hogar o bar de tapas; sin olvidar que son el recurso o la escusa con la que los restauradores entretienen a tu paladar, mientras la comanda es llevada a buen término en los fogones, tras tu elección, sea de carta o de menú de obrero, sin olvidar el carretero.

Tras un proceso mecánico, la aceituna
es transformada en aceite, la cual, es
depositada en depósito inox; donde espera
su transporte en cisternas o el envasado en botella.
  Pero antes de que la aceituna te sea presentada a capricho de tu paladar, ha pasado por fábricas especializadas en su tratamiento y aderezo. En estas industrias, el personal, en su mayoría mujeres, manufacturan la transformación de la aceituna virgen, en el fruto envasado, sea en botes de conserva, como continentes plásticos, que a la hora de abrirlos dan gusto al paladar de grandes y chicos; pues la aceituna, es un fruto aunador desde la hora de su recogida bajo el árbol, hasta que es degustada por los distintos comensales, sea en la soledad de un hogar, como entre el bullicio de una fiesta.

Descarga de botes de conserva vacíos
en planta de manufacturado de aceitunas.
 Son muchas las personas  que trabajan en la recogida, y posterior presentación de la aceituna en formatos de conservación distintos; y sin olvidar, al capricho culinario por excelencia, el aceite de oliva Virgen Extra, el oro líquido de la mesa; no ya sólo de la cocina mediterránea en exclusiva, sino de todo el mundo, porque Extremadura, sigue conquistando a los mercados y paladares de todo el mundo...con un sencillo fruto: su aceituna.

La aceituna extremeña en conserva,
es cargada en contenedores que llegarán
a cualquier parte del mundo.


Este contenedor cargado con aceituna
extremeña, será transbordado en Elvas (Portugal)
al vagón ferroviario, que lo transportará al Puerto
de Lisboa. Desde donde partirá vía marítima
a Rusia.

Nota: Relato dedicado a todas las personas, quienes gracias a su trabajo, permiten que el fruto del olivo se degustado en multitud de formatos por personas de todo el mundo; y en especial, a aquellas personas que han permitido que este camionero aficionado a la escritura pueda disponer de material gráfico para poder acompañar a este relato, que intenta aproximarse a la narración del trabajo de personas sencillas, quienes con una sonrisa y un excelente trato recibieron a este charro que ama el campo.

 ¡Mil gracias a tod@s, por vuestro trabajo!

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