martes, 27 de octubre de 2015

86) EL JARDINERO ASTURIANO~

 Mientras esperaba el turno de descarga en mi cabina, el sonido de una desbrozadora me inquietó;  por estar estacionado junto a la valla perimetral del jardín aledaño, que estaba siendo acicalado por la labor de un jardinero.

Johny, joven asturiano, quien presume
de su trabajo como jardinero.

 No hizo falta tal aviso, pues las formas y maneras de laboreo del avezado jardinero,  le hicieron tomar sus precauciones.
 Al contemplarlo no pude por menos que recordar aquellos tiempos en los que este camionero fue el encargado de cortar y cuidar el césped de los jardines de los Seminarios donde estudió.

Johny, con sus herramientas de trabajo.
 Aquel recuerdo, fue el detonante del inicio de una conversación con Johny; pues así se llama este joven asturiano, de tan sólo 32 años,quien me ofreció un trato, cordial y muy ameno. Mis recuerdos como cuidador del césped, y ciertas nociones adquiridas por el paso de los años, fueron renovadas, cual votos sacerdotales, ante la eminencia profesional de este jardinero.
 Su vida laboral comenzó en la obra, pero a él, lo que realmente le entusiasmaba, cual vocación de vida, era el cuidado de los jardines, pues  según narraba, lo que le molaba era el trabajo a cielo raso cuidando de árboles, flores y plantas.
No sólo el trabajo de jardinero, consiste
en ir sentado en una máquina para segar
el verde. La forma física se necesita para
cumplir con diversos cometidos.
 A la par, que desde el otro lado de la valla metálica le observaba, sus formas y maneras, delataban que este joven disfrutaba de su profesión.
 En uno de sus descansos, intercambiamos impresiones de la valoración del ciudadano de a pie, de su trabajo. Por lo que pude conocer, no sólo por sus palabras, sino también desde el punto de la observación, quien escribe puede narrar, que el resultado del trabajo tras el paso del jardinero, no siempre es valorado como debiera...Sea por quien lo contrata, como el transeúnte que pasee por los jardines.

Las zarzas, bien que temen a los jardineros
 No tiene que ser de recibo, comenzar a segar un parque, y llevarte en la suela la "mina" de un can; cuyo propietario, se descuidó en sus funciones de cuidador, dejando al animal evacuar, dónde le pareciese...y le diese, la canina, que no real gana.
 Así, como algunos legos en la jardinería, se creen que una césped recién sembrado por estos experimentados operarios, en pocos días ha de parecerse al del mejor estadio del mundo.
 Cualquier jardín, no es igual al de vecino, por lo que un ciudadano no puede ilusionarse con las vistas de la parcela aledaña, pues no todos los terrenos son iguales. Según Johny, a la hora de sembrar un césped, nunca se debe querer abreviar el proceso de sembrado, siendo conveniente profundizar unos centímetros, para una vez extraída la tierra del espacio a sembrar, cubrir toda la superficie con una tierra óptima, de venta en lugares especializados, como los viveros.

Para facilitar la "mano de siega" de la cortacésped,
el recorte de los distintos rincones y orillas, con
la desbrozadora, ayuda al jardinero.
 Una vez sembrado el césped, conviene abonarlo; pues muchos propietarios, desconocen, que un jardín, no sólo se mantiene de sembrar, regar y cortar. Porque al igual que se mantiene cuidada y medicada a una mascota, el jardín no debe quedar relegado en los mimos y cuidados.
 Según decía este joven, muchas personas recurren a empresas especializadas en la jardinería, cuando ya los elementos ornamentales, por naturales, de un jardín están en un estado lamentable. Siendo la paciencia, y el buen hacer de estos jardineros, el mejor remedio para que  el paciente natural, vuelva a resurgir de su decaimiento, sea por falta de riego o cuidados necesarios para mostrar su lozanía.
 Mientras charlábamos, el helicóptero de la Guardia Civil, sobrevolaba en vuelos de prácticas formativas, de aterrizaje y despegue del Aeródromo de la Morgal, en la parroquia de Llanera; donde aterrizar y despegan  los medios aéreos de socorro y emergencias del Principado de Asturias.
 La imaginación de este aficionado a la escritura, pensó en la tripulación del helicóptero, quien desde su perspectiva idílica, bien podían ir observando la evolución del trabajo de Johny. En un principio de la desbrozadora, marcando el contorno perimetral del jardín, así como las estelas dibujadas en el suelo por cada pasada o mano de la máquina cortacésped; que dirigida por Johny, completaba el perfecto acicalamiento del jardín, antes de que los fríos otoñales hicieran mella en el verdor típico del Paraíso Asturiano.


 Quiero pensar, que a la hora que estoy  terminando de escribir esta  loa a este jardinero simpático, cual asturiano; quizás éste se encuentre velando el sueño, o incitando a buscarlo, a sus dos pequeños mellizos, Oscar y Carla, los dos mejores frutos de su existencia, junto a la de su esposa Silvia; quien debe estar superorgullosa de Johny, así como sus clientes, pues buenas prueba tiene, de que sus siembras son fecundas, por parte doble.

 Espero y deseo que el día de mañana, los hijos de este jardinero asturiano, se sientan dichosos de poder contar a sus amigos y conocidos, que los parques en los que disfrutan de sus juegos, son cuidados y mimados por la profesionalidad de su padre, quien abandonó la paleta y el ladrillo, para aportar esplendor y verde esperanza a los jardines de Asturias, para los que es contratado...
 ¡ Un placer, Johny, y gracias por tu historia!




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