jueves, 29 de octubre de 2015

88) VESTIGIO DEL BUEN CAMIONERO

 Hoy, 29 de Noviembre del 2015, antes de echarme a dormir en la cama de mi camión, quiero dejar constancia en la virtualidad que nos avasalla, el hecho de que he vuelto a encontrar la huella, el rastro de lo que es ser, y parecer buen camionero.
Camión conducido por Cele, entrando a descargar
Ayer, a la par que yo terminaba de cargar mi camión con big bag de sal en las Salinas del Puerto de Santa María (Cádiz) llegaba Cele, un camionero de Plasencia(Cáceres) perteneciente a la Empresa Gil.
 Tras los saludos de cortesía, emprendí el viaje con destino a Eljas, un pueblo extemeño, que linda muy cerca de Portugal.
 Tras amanecer en Moraleja(Cáceres) y recorrer una carretera de sierra y arboledas diversas que conformaban un paisaje otoñal enriquecedor para los sentidos, llegué aa mi lugar de destino.

Instalaciones Fábrica de Eljas (Cáceres)
 Big Bag de sal, y cubas para el transporte
de la aceituna.
 Antes de comenzar a descargar, llegó para mi sorpresa, Cele; quedando éste contrariado porque pensaba que yo había terminado de descargar.
 La mañana se presentaba lluviosa, aletargándonos en nuestros abrigos y chubasqueros, Carlos, el carretillero y yo, nos dispusimos a iniciar la descarga de mi camión.
El mejor maestro en la ruta, es el compañero.
Cele, en vez de quedarse en su cabina guarecido de la lluvia, se apeó de esta, y se aproximó a donde yo estaba descargando.
 Hombre de pocas palabras, así me lo parecía, muy serio, preguntó:
  -¿ Que vas a descargar, por los dos lados?
Yo, le contesté, seguro de mis experiencias con esta carga:
 - ¿Cómo quieres que lo descarge, si no...?
 - Pues por uno, tal como está la mañana, aquí nos dan las tantas...¿ Tienes una cinta para arrastrar las del otro lado..? Esta conversación, tuvo lugar a pie de camión, dejándose mojar por la lluvia.
 - Sí, tengo ahí una
 - ¡ Sácala, y verás que pronto descargas..!
Carlos u Cele, en plena descarga de la sal.
Dudando le hice caso; pero el intento de arrastrar la saca, resultó infructuoso, porque mi cinta era pequeña..
 Con celeridad, Cele, se acercó a su camión, a buscar una que guardaba reservada para estas ocasiones de descargas engorrosas. Continuamos descargando mi camión; y como vio que me quedé anodado de su lección magistral, no contento con enseñarme el truco para evitar abrir el otro lado del remolque, una vez descargado el lado del conductor, volvió a su cabina, para regalarme dos cintas pequeñas, para empalmar a la mía...
Pensaba, que ya no quedaban camioneros
de los de antes... Cele, me ha demostrado
cual equivocado que estaba.
 Una vez que ya tenía mi propia cinta de arrastre conformada, él, cual viejo zorro de esta profesión, en vez volver a su cabina, se quedó sobre mi remolque, descargándolo, como su fuera el suyo. Mientras yo  recogía las cintas de amarre de la carga, él estuvo pendiente en todo momento de tener dispuestos los enganches de las sacas para que el carretillero no perdiera comba en la descarga.

Instalaciones aceituneras de Eljas (vvelo es)
Mientras duró  la descarga de mi camión, pude averiguar, que este camionero, para mí ejemplar, lleva en la carretera desde que a los catorce años se puso a disposición de una empresa de transportes de Bejar(Salamanca). Presumo que como mozo acompañante, de aquellos que se iban para ayudar al camionero en las faenas de carga y descarga. Desde entonces, hasta los 50 años que tiene ahora, su vida ha estado ligada a la carretera, y bien que se le nota.
 En nuestra charla, salió a la palestra, el poco compañerismo que se práctica en la actualidad. Bien es cierto, que ahora con las asistencias en carretera la solidaridad para con el compañero averiado, ha pasado a mejor vida. Lo que es preocupante, es que cuando uno se ofrece a ayudar a cualquier colega en sus operaciones de carga y descarga, el desagradecimiento cabalga raudo y veloz, si ni siquiera dar las gracias.

Cele, ejemplo de compañerismo.
Como él, pocos quedan.
 Este hombre, de complexión delgada, para llevar delante de un volante toda la vida, bien que hoy me ha demostrado que lo de ser camionero hoy en dia, mucho lo decimos, e incluso presumimos, como es mi caso; pero después de la lección magistral de este extremeño de mirada pícara, lo voy a poner en padre. Que orgullosos se tienen que sentir de Cele, sus dos hijos adolescentes, para quienes su padre, no quiere ni oír hablar, de que escogan la profesión, que él tanto engradece.. ¡ Que pena, dos alumnos aventajados, pueden quedar por el camino de no subirse a un camión...! El tiempo lo dirá...
 Llevo quince años manejando un tráiler, y hoy, he aprendido, que siempre hay que permanecer atento para no dormirse en el laurel del creerse, y no practicar con el ejemplo.
 Una vez más, se ha cumplido lo que me enseñaron mis padres, y es que siempre te acostarás, sabiendo una cosa más... Y hoy, afirmo, que así es, y añado: que he aprendido a enganchar las sacas de sal para no tener que abrir los dos lados del remolque; pero nunca olvidaré, a quien me lo ha enseñado:

 ¡ Gracias Cele, por mostrar en mi camino, tus huellas, por ser un camionero ejemplar...! Hasta siempre...

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