domingo, 11 de octubre de 2015

74) EL HONOR ES LA PRINCIPAL DIVISA

Es el  lema que permanece perenne en una de las esquinas del edificio que recibe al visitante a  la Academia de Tráfico de la Guardia Civil, en Mérida(Badajoz). Fueron inauguradas por los  Reyes de España el 31 de Enero de 1996.
Academia de Tráfico de la Guardia Civil.
Mérida (Badajoz)
  La Avenida Emeritense que conduce al futuro "motorista alumno" desde la autovía A-5 que une Madrid con Portugal, para llegar al umbral de esta Academia formadora, lleva el nombre de  Duque de Ahumada, en honor al fundador del Cuerpo de la Guardia Civil.
 Será por casualidad o por capricho del destino, que la fecha de mi nacimiento  (día y mes)  coincide con la fecha de la fundación de la Benemérita, por ser el 13 de Mayo de 1844, el año en el que el ll Duque de Ahumada fundó este Cuerpo de Fuerzas de  Seguridad para el Reino de España.
 En la actualidad, José de 53 años, amigo personal, puede contar anécdotas del servicio de su padre, como Guardia Civil de Tráfico entre los años 1962-1989. Años duros, en los que su progenitor, el agente Alvarez, patrulló carreteras de Garrucha (Almería), Requena, Ciudad Rodrigo, Bejar, y Salamanca.
Agente de Tráfico de los años 70
 A bordo del Renault 6 de aquella época, muchas veces veía José llegar a la casa cuartel de Ciudad Rodrigo, a la hora de terminar el turno de su servicio repleto de mercancías requisadas a los contrabandistas en la frontera con Portugal. En su mayoría, la mercancía requisada era tabaco y café; eso sí, siempre que los perseguidos por la Benemérita, no les diesen esquinazo a bordo de los coches(Dogde) en los que realizaban sus prácticas furtivas; pues eran muchos más potentes que los coches patrulla del Cuerpo Armado. Por aquellos años, su padre, ataviado con una trenca de cuero, gorro orejero, y casco, con gafas salía a patrullar sobre aquellas motos Sangles, que hoy son piezas de coleccionistas privados o museos públicos. Hace unas semanas, el agente Alvarez falleció, dejando un recuerdo de su servicio marcial; desempeñando su trabajo con excesivo celo, en algún caso, como aquel, en el que su compañero de patrulla y él, tuvieron que responder con sus ametralladoras a un conductor de furgoneta que les recibió a tiros cuando procedían a identificarlo.
 En el año de 1976,  el primogénito de un matrimonio de obrero y ama de casa llegó al mundo; siendo educado por sus padres en el respeto a estos miembros militares que patrullaban en Land Rover Santana, y los  Renault 4 Tl de la época, las calles principales y el  entorno rural de su pequeño pueblo salmantino.
Renault 4 Tl. Land Rover Santana.
Década  años 80

Así como le enseñaron a respetar a los Guardias Civiles rurales; de los que se escondía al barruntarlos, cuando colocaba los cepos en los muelos de cereal recolectado, y amontonado  en verano en las eras; como cuando iba a matar pájaros a las arboledas con el tirachinas y la vetusta escopeta de perdigones heredada de un primo;   También recibió una lección de vida por parte de su padre, al ser  el Citröen Dian 6 detenido en su marcha; el cual, por su color anaranjado inmantaba a  los "motoristas uniformados" que a bordo de sus motos, les hacían orillar en el arcén de la carretera, como cuando eramos parados en la entrada de cualquier población, al tener su puesto de control aleatorio allí establecido.
  En aquellos controles, mi padre no faltó nunca el respeto a aquellos hombres que patrullaban nuestras vías de comunicación asfaltadas, no sólo para sancionar, sino también para prevenir siniestros en carreteras que en cuanto a construcción infraestructural y señalización quedaban muy lejos de la actuales.
Moto Guardia Civil en servicio para
dar seguridad a prueba ciclista
 Sus vehículos, y motos de aquellos años, nada tenían que ver con los que patrullan hoy en dia; mencionar, que el coche radar de aquella época era difícil de camuflar, porque el apero o sistema que llevaban para cazar al infractor, era tan grande, que soportado en el frontal del coche (Citröen Bx, algunos, de color gris oscuro, en su mayoría) bien parecía una colmena de abejas. Por lo que su camuflaje nada tenía de sencillo, ya que el sistema sobresalía varios centimetros hacia delante, pero bien que cazaban al veloz automovilista.
 En aquellos años 80 y 90 de mi infancia y juventud, fueron muchos los miembros de este Cuerpo de Seguridad que perdieron la vida a manos de los pistoleros de ETA, como de su bombas; colocadas y camufladas, no sólo en los bajos de sus vehículos, sino también a pie de carretera. Recuerdo que no he podido evitar, al ver la señal que indicaba el nombre de la calle que une el Polígono el Prado, con la del Duque de Ahumada de la Capital Extremeña, en donde está localizadas las instalaciones que albergan las aulas y pistas de entrenamiento, en las cuales los Guardias de Tráfico del futuro se preparan cada año.

Avenida del Polígono El Prado, en Mérida.
Une el polígono con la avenida del Duque de Ahumada
La calle Bilbao, así se llama esta entrada y salida al Polígono, que bien recuerda, al destino elegido por los más valientes miembros de este Cuerpo, pero sin olvidar a los  que fueron destinados allí forzosos; quizá por no tener la suficiente nota alta en las distintas Promociones Academicas de la Guardia Civil, en Úbeda, Baeza (Jaén), sin olvidar, al Centro de formación de Guardias Jóvenes, hijos de funcionarios que profesan y divulgan la seguridad y el respeto a los ciudadanos y a la Patria, quienes son formados en Valdemoro (Madrid).
  En líneas anteriores mencionaba, a los Agentes Rurales de la Benemérita, debido a que para ser miembro de la Agrupación de Tráfico uno de los requisitos indespensables consiste en que el aspirante a "motorista" ha de llevar como mínimo dos años en el Cuerpo.
Antes que Motorista, el alumno
 debe prestar servicio en el Cuerpo
durante dos años.
El aspirante al llegar por  la puerta principal de la Academia de Tráfico encontrará una garita, donde la marcialidad castrense se respira ya desde el primer saludo, aunque los números de este Cuerpo se conozcan de toda la vida.
  El respeto a los galones y el carácter militar de la Institución Armada no pasa desapercibida para quien ahora siendo camionero, en su anterior etapa de una vida laboral fue Militar Profesiónal a mucha honra, durante cinco años; motivado porque en Úbeda suspendió el examen psicotécnico que me privó, quien sabe, de haber llegado a cumplir mi sueño de ser Guardia Civil.
Los Agentes de la Guardia Civil no sólo sancionan.
Su presencia evita peligros mayores y aportan
tranquilidad y seguridad al conductor legal.
 Hace unos días, una vez apeado de mi camión en la calle Bilbao del Polígono emeritense de El Prado, me acerqué a tomar unas fotografías de los exteriores de la Academia. Tuve el "atrevimiento" de acercarme a hablar con los Agentes que custodiaban la entrada bajo el amparo de una garita de construcción sencilla; en la cual un sistema automático presencial  ilumina el rostro del peatón que se acerca, así como de cualquier vehículo que acceda desde la rotonda de la Avenida. Desde que uno abandona la rotonda hasta que llega a la garita (o espacio reservado a interrogar a la "visita" ya que el foco automático recuerda al flexo frente al "detenido" de las películas de El Lute) la pendiente ya advierte al lego en el aprendizaje para ser "motorista armado" que la enseñanza va a ser dura, porque  el emplazamiento o localización geográfica de la Académia en un altozano sobre la A-5, puede ser un aviso metafórico para que el  Guardia alumno se sienta como un caballero que intenta asaltar el baluarte que le permitirá después de once meses de brega con clases teóricas y prácticas sobre la moto, conseguir ese sueño por el que algunos aspiramos, pero no luchamos con la intensidad que estos hombres y mujeres tienen ya alcance de la mano.
Entrada a la Academia de Tráfico.
No quiero obviar que en esta Academia también se desarrollan los Cursos de adiestramiento motero de los Agentes del Seprona(Servicio Protección de la Naturaleza) quienes si hubieran existido en aquellos años en los que la Democracia empezaba a ampararnos, bien hubieran dado caza a este furtivo de los gorriones; ya sea en la torre que da sombra a su pueblo, o en las arboledas anexas al casco municipal. Porque los Guardas del Icona de aquella época, no se bajaban del Seat Panda detrás de los chavales armados con las carabinas.
Agentes motorizados del Servicio Protección Naturaleza
 "Los del Seprona", así les denominan, quienes les barruntan o temen, realizan las prácticas y curso motero en Mérida, sobre un circuito que aprovecha las instalaciones de una antigua fábrica de ladrillos, que les permite adquirir una maniobravilidad  tan digna, si no más perfeccionada, que sus compañeros ángeles custudios asfálticos.¡Cómo se nota..que por donde se camufla el cazador furtivo, ni se araña el infractor automovilista...! Tanto los infractores contra la naturaleza, como los que van en encontrar del Código de Circulación Vial, bien que temen, y se esconden, de estos magníficos números especializados de la Guardia Civil.
 Recordar también que en la Académia cercana al Teatro Romano por excelencia, los Agentes que quieran progresar en su carrera, también pueden especializarse en el Curso de Atestados, que les permitirá en el futuro, establecer las causas de un accidente,  para no dejar sin atar ningún cabo, que bien ayude a las Compañías Aseguradoras, como a los Jueces, para poder cumplir con la justicia que busca cualquier persona dañada por un  accidente de Tráfico.
Agentes de Atestados investigando un accidente
muy cerca de la Basílica del Pilar (Zaragoza)
Patrona de la Guardia Civil.
 Si circula usted por las carreteras aledañas a la Ciudad de Mérida, podrá observar o deleitarse como las patrullas de Motoristas Armados, no son como las  comunes u ordinarias que estamos acostumbrados a ver compuestas por  dos Agentes. Se pueden observar en número superior a cuatro; así como en los coches patrulla puedan ir cuatro miembros. Es lo que tiene circular en las cercanías de una Academia de Instrucción.
 Siendo camionero, un Guardia Civil amigo íntimo de un  Destacamento, se desternillaba, al enterarse que este camionero había "osado" entrar hasta la garita de la Academia que le encumbró a la cúspide de mi admiración, pues el "pique no fundamentado" entre camioneros y Guardias de Tráfico, viene desde tiempos en los que las Vespas levantaban polvareda para molestar a los conductores de los camiones Barreiros.
Quizá, gracias a la Guardia Civil, los camioneros
nos sintamos más seguros en carreteras y polígonos.

Este número de la Guardia Civil, patrulla desde hace muchos años los aledaños de la Comunidad de Madrid, ya sea a lomos de las BMW blancas, entreverás con líneas verdes fluorescentes que tanto me hechizan desde tiempos de antaño; así como en los coches patrulla, sin olvidar, al temido radar, que aunque camuflado siempre está a tiro de rabillo de ojo de cualquier conductor que no vaya distraído con el wassap; sistema de comunicación gratuita, que bien caro le está saliendo a numerosas familias de nuestra España, sea o no familiares de accidentados.
Interior coche camuflado de la Guardia Civil
equipado con radar. Gracias a este servicio de
control de velocidad, nuestras carreteras, sean
urbanas, como interurbanas sean más seguras.
 Ante la nueva moda infractora e inconsciente, la Guardia Civil no puede hacer nada, por mucho que se lo propongan desde la Academia de Mérida, contra el exceso de confianza de los conductores; sean o no profesionales, que circulan por las carreteras españolas, quienes piensan que pueden dominar el móvil y el automóvil al mismo tiempo.
Agente en servicio preventivo entrada a evento ferial
en la Ciudad de Salamanca
 Es una pena, que la gente no conozca que los miembros de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, se desloman en circunstancias meteorológicas adversas, mojandose hasta la ropa interior, cayéndose de rodillas contra el asfalto, o dejándose sus dientes al resbalar empujando un coche atrapado en la nieve; quedándose heridos físicamente, y mancillados en su honor, sin ni si quiera recibir, en muchos casos, el consabido, por educado, gracias de toda la vida.
 No se me olvida en una parada obligada por la nieve, en la que nos vimos implicados cuarenta camioneros en el Puerto del Ragudo, cerca de Barracas (Castellón), como un Capitán de la Guardia Civil se apeó de su todoterreno, para recorrer cinco kilómetros a pie, preguntando si necesitábamos algo para avituallarnos en nuestras cabinas.
Camiones parados por nevada
enrto del Ragudo ( Castellón).

 Estos Agentes velan por nuestra seguridad en la carretera, en nuestras ciudades y pueblos, pero la condición humana sólo entiende de dorar la píldora a quien le aporta emolumentos al bolsillo propio, y no a quien osa sancionar una maniobra o acción que va en contra del Reglamento de Circulación o la integridad física y personal del resto de automovilistas.
 Ojalá que algún día los "Motoristas Armados" no sean considerados demonios, y nuestros vástagos les vean como verdaderos "Ángeles del Asfalto..". Porque no sólo los Médicos nos salvan la vida en la mesa de operaciones; los Agentes de la Guardia Civil, sean o no motorizados, evitan con su presencia que los desalmados e inconscientes ciudadanos automovili se lleven por delante las ilusiones de vida de innumerables familias.

  ¡ Por y para ell@s va este relato..!

    ¡ Feliz día del Pilar, Agentes..!

Academia de la Guardia Civil de Tráfico
En este baluarte junto a la A-5, los Agentes
se preparan para vigilar las carreteras de España

Nota: mención especial al Agente Marcos, por su amistad y asesoramiento de toda la vida, ante mis constantes preguntas sobre su servicio.
 Agradecimiento especial a mi amigo José Avelino Alvarez (Pintor) por regresar a bordo de sus recuerdos al pasado, y volver a la actualidad con pinceladas de la vida de un Guardia Civil de Tráfico de los años 60, su padre. Sus recuerdos invitan a la reflexión de quienes fuimos, y como somos.
   También este relato  está dedicado al Agente Fresno, jubilado  del Cuerpo, por una faltal caída en la carretera con su moto en acto de servicio. A quien conocí en un servicio de escolta que realizó con maniobras magistrales sobre su moto, cortando la circulación en rotondas y calles salmantinas, para que la ambulancia de Cruz Roja conducida por quien subscribe hace quince años, llegara presta para que una madre diera a luz en el Hospital Clínico de Salamanca, y no sobre la camilla ambulanciera....
  Fue un privilegio sentirme escoltado en aquel servicio, que dio vida a un bebé, que quizá hoy conozca, que su llegada al mundo se vio facilitada y escoltada por unos Agentes  Motorizados de la Guardia Civil....

 ¡ Téngalo en cuenta, siempre ayudan..

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