miércoles, 26 de octubre de 2016

188)LABRADORES DEL SIGLO XXI

 Hacía tiempo que quien escribe no disfrutaba tanto de una jornada de trabajo. En primer lugar, por salir de las autovías, y volver a sentirme camionero, como los de antes. Al discurrir mi viaje por tierras de la meseta segoviana, y poder contemplar, desde mi cabina, paisajes de ensueño; con  el ocre otoñal, que estos días, nos regala las distintas especies arbóreas que conforman unas escenas o panorámicas de postín como protagonista. Y en segundo lugar, volví a sentirme dichoso  por encontrar clientes dispuestos a facilitar el trabajo al camionero.
CARLOS Y GONZALO. HERMANOS AUNADOS
POR EL TRABAJO EN EL CAMPO. 

 Como es el caso de Carlos(44); un  agricultor, quien desde primera hora de la mañana, una vez cargado y tras recibir mi llamada en su celular, se prestó a descargar las semillas de trigo que transportaba; a la hora en los que el resto de españoles andaban en sus menesteres de aportar las víandas del mediodía para, una vez comidos, continuar con su jornada laboral o vespertina. Como también se prestó a ser mi "Follow me " particular. Porque no sólo los pilotos de líneas aéreas disponen de ese coche piloto que les preceda hasta la manga extensible de la terminal aérea de los aeropuertos del mundo. Los camioneros, de momento, seguimos encontrando a clientes como Carlos. Que  hacen la espera en un cruce o camino aledaño a la carretera, para una vez hechas las presentaciones de rigor, preceder con sus vehículos la marcha del camión.
EL TRABAJO EN EL CAMPO TIENE SUS RIESGOS
ASUMIDOS CON PERICIA Y EXPERIENCIA. 
Práctica en desuso, ya que la sociedad actual es partidaria del uso del navegador; aunque tenga abducido y distraído hasta el conductor más experimentado. A Dios gracias, todavía quedamos algunos nostálgicos del confiar nuestros dudas, ante el itinerario a seguir, a paseantes o vecinos y clientes del lugar de destino.
 De nada hubiese servido el navegador para llegar con el camión a Valtiendas(Segovia). En palabras de Carlos y su hermano Gonzalo (41). Quien alude que los camioneros que intentan llegar a su nave para descargar o cargar, si no les llaman por teléfono, pueden correr el riesgo de seguir un itinerario más corto, pero no a salvo del  infortunio de quedar atrapados  o con dificultades para maniobrar, debido a la estrechez de las calles de los pueblos pequeños que conforman estos lares segovianos. Como pude ir comprobando en las numerosas placas de gálibo colocadas en los balcones aledaños a la carretera que discurre por Cantalejo y poblaciones aledañas.
LOS NAVEGADORES NO PREDICIEN LAS CALLES
ESTRECHAS O "RATONERAS" PARA LOS TRÁILERS 

 Gracias a no llevar el navegador, a través de las numerosas conversaciones  del manos libres de la cabina, fui congeniando con Carlos. Quien simpático como él sólo, me iba tranquilizando ante lo que iba contemplando durante la marcha. Carreteras provinciales en los que se hace necesario ser prudente y decelerar ante la aproximación de un vehículo en sentido contrario.
EXISTEN TRAMOS COMARCALES QUE EL PARAR
SE HACE INDESPENSABLE PARA DAR PRIORIDAD.

 Al llegar delante de su nave, se aunó la simpatía de Gonzalo(41); el menor de estos dos hermanos, agricultores del siglo XXl. Quien con su barba bien recortá y su pelo mejor acicalao, parecía un ejecutivo. Pero su buzo de trabajo,, carente de corbata,  bien que reflejaba que su oficina es el campo, y no el centro financiero de cualquier gran ciudad de nuestro país.  No se quedó corto en atenciones para con el camionero recién llegado. Y como buen cicerone, se prodigó en atenciones y explicaciones varias para hacer ver a este camionero, que los agricultores modernos, ya no son ni la sombra de lo que fueron sus antepasados en el oficio.
EL AGRICULTOR MODERNO, GONZALO,
BIEN ASEADO Y "CONECTADO". 
Como su padre, quien a punto de ser septuagenario, sigue pagando su sello. Es decir, la cuantía pagada a la Seguridad Social para poder cobrar su jubilación.  Pero se niega a dejar de faenar en el campo. Quizás porque los tractores, como la maquinaria que arrastran de nuestro tiempo, a parte de ser muy atractivos, nada tienen que ver con aquel tractor de cadenas, sin cabina, que su hijo Gonzalo, tuvo a bien mostrar para conformar un apoyo gráfico a este relato. Y como tal, homenajear a un padre, no sólo por inculcarles el amor por el campo, sino por cómo afrontar una labores que no siempre son agradecidas por causa de la climatología. De la cual están pendientes, ¡y mucho! Ya que ante las fases de siembra, de aplicación de herbicidas y abonos, las tecnologías modernas en sus móviles o portátiles, les aseguran saber cuándo sembrar, abonar o sulfatar. Y en palabras de estos dos hermanos, el margen de error en la predicción meteorológica, es mínimo; por lo que orgullosos de su trabajo deben estar los meteorólogos de nuestro país, por su encomiable ayuda para que los labradores actuales no sufran más pérdidas, que las auspiciadas por el mal tiempo.
EL TRACTOR SOBRE EL QUE EL PADRE DE CARLOS
Y GONZALO SE FORJÓ COMO TRACTORISTA. 

No tardó Gonzalo en darse cuenta el fervor que siento por el campo. Muy amablemente, me invitó a cruzar el amplio umbral de lo que en su día fue un cerramiento de ovejas, y que ellos han reconvertido en una nave de proporciones inmensas. Donde no sólo guarecen su maquinaria de las inclemencias del tiempo, sino que también depositan hasta dos millones de kilos de cebada. Con la esperanza, de que los bajos precios, pagados por los especuladores al haber sido la campaña del 2016 clasificada como histórica en cantidad de toneladas recolectadas, vayan incrementándose según avance el año. Depósito garantizado por ser inyectados ciertos productos químicos, que evitan la proliferación de gérmenes que dañen o piquen el grano de cereal.
 Estos hermanos deben afrontar la labor de 900 hectáreas; algunas propias, otras en régimen de arrendamiento. Pagando una cuantía por hectárea al propietario de la parcela. Muchos urbanitas, en su desconocimiento, maldicen o no comparten  las ayudas concedidas por los fondos europeos al agricultor.
EL AGRICULTOR DEBE AFRONTAR PAGOS DE RENTAS
Y LETRAS COMO CUALQUIER AUTÓNOMO. 
 Quizás si supieran realmente los gastos a los que se tienen que enfrentar estos agricultores, se retractarían en sus críticas; quizás amparadas por la vistosidad de la maquinaria que pulula por el campo. La cual, supone una condena para el labrador moderno. Ya que se ve abocados a hipotecar parte de sus bienes para poder responder ante un retraso en le pago de la letras a los bancos. Es decir, que estos "Isidros de nuestro tiempo" viven con la intranquilidad, al igual que cualquier empresario o autónomo de la ciudad. Y si no que se lo digan a estos valientes labradores, cómo las pasaron al quebrar una fábrica de piensos, y ver cómo las entregas de su cereal no fueron abonadas. Pero gracias a su tesón pudieron vislumbrar la luz al final del túnel, para proseguir con su encomiable labor, fundamental para la vida prójima.
AGRICULTORES COMO CARLOS, TE ABREN
TODAS LAS PUERTAS, PARA SER BIENVENIDO.
El ejemplo de estos hermanos debe ser reseñado para la virtualidad. No sólo por la complicidad que existe entre ellos a la hora de  tomar decisiones que marquen el rumbo a seguir en sus intereses agrícolas, sino también, porque se han atrevido a emprender  una empresa ganadera. Dedicada a la cría del porcino destinada al sacrificio. Diez mil cochinos son los que albergan su explotaciones ganaderas. A las que no pueden dejar de atender ningún día. Obligándolos ha alargar sus jornadas de trabajo, desde las tres de la mañana que llegue el camión a cargar los cerdos, hasta las diez de la noche que llegan a sus casas, tras desarrollar sus menesteres propios de la sementera agrícola. Época del año que trabajan a contrarreloj, aunque como reconocen, los tractores ofrecen ciertas comodidades para realizar la labor con garantías. No sólo por rendimiento, sino también porque sus cuerpos se lastiman menos, al ser las faenas más mecánicas, que físicas.
¡QUÉ TIEMPOS AQUELLOS EN LOS QUE LOS CAMIONES
SE CARGABAN A PALÁS A TRAVÉS DEL SINFÍN.
 No se engañe el lector. Porque alguna pala de mano estaba clavada, cual espantapájaros de interior, en el muelo de grano albergado en su nave. Señal que por mucho que vayan avanzando los tiempos, el trabajo del campo, siempre pedirá referencias...Por aquello de estar siempre dispuesto a doblar el espinazo para labrar unos campos; los cuales no no nos ofrecerían ciertas estampas de alto valor contemplativo sino fuera por el encomiable trabajo de  agricultores del siglo XXl, como Carlos y Gonzalo...
CARLOS Y GONZALO, DISFRUTAN DE LA VIDA
TRABAJANDO DURO CADA JORNADA.

Nota: Agradecimiento a estos dos hermanos, que representan un ejemplo para las futuras generaciones. Para que contemplen la posibilidad de vivir en la ciudad, sin dejar de ser emprendedores en el campo. Sus familias les esperan en la urbe, mientras ellos se manifiestan orgullosos, y prodigan la sonrisa por sentirse unos privilegiados por poder vivir cada uno de sus días, a caballo entre la ciudad que los ampara, y el pueblo. Donde su madre les aguarda, si no para desayunar, sí para almorzar; o cenar, si las faenas agrarias o ganaderas se alargan.
Un honor poder conoceros, y un privilegio poder narrar parte de vuestro día a día  en la vida de un agricultor del siglo XXl.

1 comentario:

  1. Buena gente Carlos y Gonzalo y muy buenos amigos, buenos trabajadores y buenas personas en definitiva.Da gusto hablar del campo con ellos de su mecanización de sus cultivos y los progresos de los mismos en definitiva un placer conocerlos y ser su amigo.

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